Conflicto en la novela romántica

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conflicto de novela

El conflicto es uno de los elementos clave de nuestra novela, porque sin conflicto no hay historia.

Habrás oído muchas veces el concepto de novela plana.

Seguro que te has encontrado con libros que te contaban algo, pero que, tras páginas y páginas no sabías todavía qué te querían explicar.

Solo eran un seguido de escenas, una tras otra, sin relevancia y en sus tramas no había barreras que derribar, ni problemas que solucionar, ni retos que superar. Diagnóstico: probablemente eran novelas sin conflicto.

Pero vamos a ver de qué va esto del conflicto y qué es exactamente para poder detectar si estamos escribiendo bien nuestras propias novelas.

Qué es el conflicto

Si el protagonista es el «quién» y el argumento es el «qué», el conflicto es el «por qué».

El conflicto es la razón por la que tu protagonista se ha metido en ese berenjenal y también por la que las lectoras van a querer leer tu novela.

Todas las buenas historias tienen un conflicto. Incluso las más simples deberían tener una razón de ser, y que tu novela tenga un buen conflicto es lo que hará que funcione y que destaque sobre las demás.

Para que nuestra novela funcione, el personaje principal tiene que «querer» algo. Es decir, tiene que tener un objetivo y debe luchar para conseguirlo enfrentándose a una fuerza opositora.

El conflicto principal es lo que empuja al personaje a ese viaje del héroe que hará a lo largo de toda la novela. Las subtramas pueden aportar valor a la novela, pero tienen que relacionarse entre ellas y estar subordinadas al conflicto principal que no puede cambiar a lo largo de la novela.

Los lectores necesitan saber antes de empezar tu libro de qué va. por eso es importante que el conflicto esté planteado en la sinopsis y en las primeras veinte páginas.

Tipos de conflictos

Hay varios tipos de posibles conflictos en una novela romántica.

Conflicto interno

El conflicto interno es el conflicto más importante en las novelas contemporáneas, en cambio, los conflictos externos son más habituales en la novela histórica, de regencia.

Hoy en día ya no hay —casi nunca— problemas con los diferentes status de una pareja, las familias rara vez obligan a sus hijos a casarse con quien no desean por dinero —es que ni siquiera a los Borbones— y los matrimonios de conveniencia con el primo hermano de dos condados de más allá ha quedado relegado a unas pocas culturas que no es la que solemos traer las autoras de romántica a nuestras novelas.

En los inicios de la novela romántica como género, importaba más la oposición a que se casara la prota, por ejemplo (conflicto externo) que realmente cómo se sentía ella al respecto (conflicto interno).

Pero actualmente el género vive un auge del conflicto interno y lo más normal es encontrarnos historias en las que el o la prota tiene un conflicto externo apoyado por lo que le sucede al personaje en su interior. Ese conflicto interno se produce cuando chocan la razón con los sentimientos del personaje.

Por ejemplo: en un enemies to lovers, la protagonista odia al protagonista por lo que sea, pero su cuerpo dice lo contrario. Y existe un choque en su interior, que es lo que nos da juego para profundizar en la historia.

Todas recordamos esa escena que se siente más en la película que en el libro de Orgullo y prejuicio, cuando ambos discuten bajo la lluvia, se dicen cosas feísimas, pero están deseando comerse la boca el uno al otro. Ese conflicto es interno y es el del personaje contra sí mismo.

«Te odio Darcy, tanto que te hacía un traje de saliva aquí mismo, en pleno campo abierto». Eso diría Elizabeth si fuera contemporánea.

Conflicto externo

En el conflicto externo, el/la protagonista choca contra otros personajes que se conocen como antagonistas que no tiene por qué ser un villano.

Por ejemplo: en un rivals to lovers los dos protagonistas compiten por un mismo puesto de trabajo.

Este es el caso de Cariño, cuánto te odio, de Sally Thorne. Lucy y Joshua no se llevan muy bien. Trabajan uno frente al otro, literalmente. Se ven las caras todo el día mientras se chinchan todo lo que pueden. Pero su historia es normal hasta que sucede algo que causa la chispa que prende el inicio de la novela: los dos puestos de trabajo que ostentan se convertirá en uno y deben pelear por quedarse en él, porque la otra opción es ser el subordinado del otro.

En este caso, sus deseos chocan el uno contra el del otro y se crea un conflicto externo que altera sus motivaciones personales. Colisiona lo que quiere uno de los personajes contra lo que quiere el otro y la competición hace que lleguen a aborrecerse por fuera y a amarse por dentro.

En el caso de la novela romántica histórica, el conflicto externo es la guinda del pastel. Como comentamos un poco más arriba tenemos familias que pactan matrimonios de conveniencia, sufren el deber de casarse con un vejestorio por dinero, las protas quieren ser una libres en un mundo en el que se le despreciará más por ser soltera que por ser mujer… Podría decirse que en la época de la regencia, el conflicto estrella es eterno y suele ser el personaje contra la sociedad.

Conflictos externos más frecuentes

  • Personaje vs. personaje (Orgullo y prejuicio, de Jane Austen)
  • Personaje vs. magia (Un alma de ceniza y sangre, de Jennifer L. Armentrout)
  • Personaje vs. sociedad (la trilogía Fuego, de Joana Marcús)
  • Personaje vs. situación extrema que el personaje no puede controlar: una pandemia, un terremoto, una guerra…
  • Personaje vs. naturaleza/destino (Yo antes de ti, de Jojo Moyes)

Debe amenazar la vida de tu protagonista

El conflicto principal es el que mantiene la tensión de la novela y debe suponer un riesgo real para el o la protagonista. Debe poner a tu personaje en riesgo de «muerte».

Hay tres tipos de muerte a los que se puede enfrentar un personaje:

  • La muerte física, cuando es la muerte real del cuerpo.
  • La muerte psíquica, cuando pone en riesgo todo su esquema de valores.
  • La muerte emocional, cuando pone en juego sus sentimientos.

Todas las buenas historias están impulsadas por un problemón gordo. Y seguro que tú tienes alguno preferido. ¿Nos lo cuentas en comentarios?

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