Instagram para escritoras: la guía definitiva (Parte II)

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Sé que estabas esperando la segunda parte de la guía definitiva de Instagram para escritoras como agua de mayo. Pues aquí te lo dejo, como agua de abril.

Si has llegado antes a este artículo que al que nombré parte número uno, no importa. Esta guía es un cúmulo de conceptos que se deben aplicar y tener en cuenta sin ningún orden preestablecido, así que puedes leerlo incluso al revés, si te apetece.

No pretendo repetirme explicando la importancia de Instagram para las escritoras de romántica, así que voy a seguir con los puntos importantes que debes tener en cuenta.

Networking

En un Instagram para escritoras no pueden faltar seguidoras autoras. ¿Por qué? Porque es donde vas a encontrar más apoyo.

Nadie como nosotras entendemos a las que son como nosotras. Nadie entiende esa obsesión por encontrar al muso ideal, esa fiebre por dar con el conflicto ideal o esa pasión por eliminar los adverbios que tanto escribimos para borrar después de los adverbios terminados en -mente.

A ver, esto lo digo en broma, pero solo a medias. Porque ninguna de nosotras puede negar lo mucho que nos ha ayudado una mano escritora cuando hemos flaqueado. No importa la gente que nos rodee, si la familia nos apoya o si tenemos amigas que nos envían mensajes de audio solo para decirnos que somos las mejores y que si necesitamos algo, solo tenemos que pedirlo.

Porque aunque quieran, solo un cerebro parecido al nuestro podrá entender por dónde estamos pasando. Solo alguien que sepa de qué va un bloqueo escritor puede entender nuestro malestar. Y eso puede salvarte de abandonar en más de una ocasión.

Apartando un poco el networking con otras compañeras de profesión, vamos a hablar del networking con tu audiencia.

Es necesario que manejes bien tu comunidad. Sabemos que si no te gustan las redes, entrar y contestar mensajes y demás te crea ansiedad, pero el mismo concepto ya se entiende. Se llama red social porque no se trata de salir a mostrarte a ti misma y esperar que te lancen flores. Es una relación de doble sentido. Yo te doy, tú me das.

Lo que no quiere decir que tengas que meterte en grupos de esos en los que te comprometes a dar me gustas a diestro y siniestro a quienes te lo den a ti. Es feo de la leche y además, empieza a estar perseguido por Instagram, así que puedes resultar incluso bloqueada por malas prácticas como esta.

Se recomienda que durante el día dediques, aunque sean solo diez minutos, a interactuar con las personas que lo han hecho contigo: contestar mensajes privados, comentarios y también preocuparte de lo que han publicado algunas de las personas a las que sigues.

Honestidad, ante todo

No falla, las personas que más conectan con su audiencia son las que se muestran más vulnerables y como son en realidad.

¿Por qué? Porque es fácil empatizar con ellas, te hacen sentir más tranquila al ver que lo que a ti te ocurre también le ocurre a otras personas y que ninguna estamos exentas de tener problemas y debilidades.

No te pido que le cuentes a todo el mundo tus miserias, pero está bien decir «hoy no es un buen día» siempre y cuando realmente no sea un buen día. Ahora no te pongas en plan Álex Ubago pensando que eso será mejor, porque también resulta pesado.

Lo importante es mostrar tus valores para que personas como tú, con tus mismas inquietudes os encontréis y hagáis un match histórico. Esas personas son las que van a resonar con tus historias, las que van a querer leerte. Por eso te pido coherencia, porque es muy agotador (por no decir imposible) ponerse un personaje encima y fingirlo siempre.

Requisitos para el post perfecto

No existe una sola manera de hacer un post perfecto, todo depende del formato que uses (reel, carrusel, story, IGTV o foto), pero hay ciertos criterios que, aplicados en el Instagram para escritoras termina por influir de forma positiva.

Creatividades cuidadas

Las creatividades son las imágenes que publicamos en Instagram.

Nadie te pide que te saques un master en Photoshop, pero sí hay una maravillosa herramienta muy sencilla e intuitiva que se llama Canva con la que puedes hacer auténticas virguerías. Es de muy fácil uso y si a eso le sumas un pelín de gusto visual que sé que tienes, te beneficiará, porque la imagen que llama la atención es la que triunfa.

Piensa que pasamos de una publicación a otra en menos de un segundo. Si no conseguimos retener a esa persona que está haciendo scroll en Instagram, hemos perdido la oportunidad de una interacción.

También te sugiero que te asegures de que está todo centrado y dentro del área de lectura. Habrás visto reels o vídeos en los que queda medio texto fuera de la pantalla. Deberías evitar ese tipo de cosas para facilitar la vida de tu audiencia y porque Instagram las penaliza.

Textos que respiren

Los textos que ponemos al pie de foto tienen que resultar atractivos a la vista también, porque nos tiene que apetecer leer.

Si presentamos un texto largo y seguido, sin espacio, sin párrafos, sin puntos y apartes, lo más probable es que no se molesten en leerlos.

Cambia de tipografía, lo puedes hacer aquí, si planificas tus posts desde el ordenador. Haz uso de los emojis, que siempre dan otro aspecto a los textos. Recuerda que Instagram nació para mostrar al mundo imágenes bonitas y a las lectoras de romántica no hay nada que nos guste más que las cosas bonitas.

Habla de tú

Nuestro cerebro tiene una parte inconsciente y maravillosa que entiende cosas que nuestra parte consciente pasa desapercibida. A ti te parecerá una soberana tontería que te diga esto, pero tus textos son más persuasivos cuando le hablas a la segunda persona del singular.

Cierra tus posts con una petición o una pregunta

A la gente hay que decirle qué quieres que hagan. Si quieres que te comenten, haz una pregunta o simplemente pide que lo hagan. Si necesitas que lo compartan, también. A veces soltamos nuestro mensaje en modo chorreo y luego no lo cerramos. Las personas que lo leen piensan «mira qué bien», pero quizás no entiendan qué quieres que hagan con ello.

Procura dejarlo claro en la parte final de tus textos.

Instagram para escritoras de buenas costumbres

Como red social que es, Instagram tiene sus normas, pero también su manifiesto de buenas costumbres. Porque convives de forma digital con más personas y, por tanto, tiene que existir un protocolo para no molestar.

Te dejo aquí las normas que se saltan más usuarios y que, muchas de las escritoras, estamos hasta las narices de aguantar.

Enviar publicaciones no solicitadas a otras personas

Cuando enviamos nuestras publicaciones por mensaje privado con la intención de que esa persona se tome su tiempo en echarle un vistazo, estamos jugando con que nos bloqueen y te digo por qué. Porque no enviamos esa publicación a alguien que sabemos que le interesa, sino lo hacemos a diestro y siniestro porque queremos interacción.

De verdad, búscala de otra forma porque haces perder el tiempo a la persona a quien se la envías porque eso tiene un nombre y se llama «hacer spam». Y es motivo de tarjeta roja.

Etiquetar en otras publicaciones a gente con la que ni siquiera hablas

No mola. Ni siquiera si es un sorteo. En los sorteos se deberían etiquetar a personas que sabes a ciencia cierta que están interesadas en ese tipo de producto o servicio.

Ofrecer servicios o libros a puerta fría

Me parece que el título lo dice todo. Ofrecerte sin petición previa por la otra parte puede tener sus frutos si lo haces de forma muy personalizada y respetuosa. Eso quiere decir que, al hacer tu oferta, ya has hecho una pequeña investigación sobre la otra persona y sabes muy bien si necesita lo que ofertas o no.

Cosas que suceden que no deberían suceder:

  • Ofrecer colaboración de «te reseño a cambio de un libro en papel» cuando la escritora ni siquiera tiene el primer libro publicado.
  • Ofrecer llevar las redes a alguien que es community manager.
  • Enviar el link de tu libro por si me apetece leerlo sin ni siquiera saber quién eres. No me va a apetecer porque tengo una lista kilométrica de gente que conozco que ha escrito un libro y que van antes que cualquier otro.
  • Pedirme que lea tu libro sin saber quién eres y de un género que no sabes si suelo consumir.

Podría seguir con estos casos basados en hechos reales, pero creo que se entiende el concepto.

Aquí termina Instagram para escritoras parte II

Para que luego digan que segundas partes nunca fueron buenas.

Espero que esta parte de la guía te haya resultado útil y esperamos tus comentarios, por supuesto. Sobre todo yo, porque ¿sabes qué me ocurre? Que me encanta fingir que sé de qué hablo.

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