Subgéneros de la romántica: ponle nombre y apellido a lo que escribes.

¿Localizas qué has escrito tú?

Lo de los subgéneros de la romántica, en ocasiones, es un poco confuso. Otras, está tan claro y cristalino como mi amor por Jamie Dornan.

Teniendo en cuenta que somos escritoras de novela romántica y que, sobre todo cuando escribimos nuestra primera novela, no tenemos ningún plan oscuro detrás —con «plan oscuro» me refiero a que no nos sentamos a planificar qué vamos a escribir, es la novela más improvisada que crearemos nunca—, a veces sucede que detectas que es romántica, pero nada más.

Quizás tienes claro que no es histórica porque no hay lords ni tampoco highlanders. Puede que tenga mucho humor y entonces creas que es una comedia romántica. ¿Quizás eso que llaman de forma muy extraña Chick-Lit? ¡Ay, Dios, que no sé qué he escrito!

Tranquila, en La Tribu te definimos cada subgénero para que cuando tengas a tu bebé en las manos sepas exactamente qué nombre (novela romántica) y qué apellido (subgénero) ponerle.

Antes de continuar te recomiendo que, si necesitas hacer un repaso al género en su más amplio significado, puedes leer este artículo que dejamos hace unos meses sobre la novela romántica como género.

Si ya sabes qué es la romántica y lo tienes claro clarinete, sube que tocamos en la primera puerta en una cuyo cartel reza:

Romántica contemporánea

Voy a empezar por el cajón desastre: la romántica contemporánea es aquel subgénero que soporta todo lo que no se puede encasillar en cualquier otro.

Me explico.

Bajo mi punto de vista es el subgénero menos específico. Pongamos el caso de la Saga Crepúsculo. Va sobre una chica bastante sosipava en la que se fijan el vampiro más buenérrimo (física y éticamente) del lugar y un lobo que nunca lleva camiseta, archienemigo del vampiro.

Ese subgénero está claro, ¿no? Fantástico totalmente. Hasta que no venga un vampiro y me muerda, aquí no existen. Sin embargo es una historia que sucede en nuestros tiempos, por lo tanto podría considerarse contemporánea, también. ¡Pues no!

Si en tu novela no salen criaturas fantásticas, duques, señores azotando traseros o detectives (entre otras muchas cosas), puedes decir que es contemporánea.

Estas tres son novelas románticas contemporáneas. No sé si conoces a las escritoras, pero son muy recomendables.

Vamos a ver qué podemos encontrar en los otros subgéneros que pueda tener tu novela.

El subgénero de la romántica más fácil de detectar: el histórico

Lo que te comentaba antes, todo lo que no pase en nuestro tiempo que suceda en épocas anteriores a la actual, se considera histórica.

Los personajes de este subgénero suelen ser seres humanos excepcionales, sin llegar a tener superpoderes.

En el caso de los highlanders suelen ser criaturas que parecen creadas por los dioses del Olimpo: son varoniles, fuertes, altos, pero con un carácter oculto dulce y cariñoso.

En la época de la regencia nos vamos a un modelo de caballero de maneras más refinadas, pero sigue siendo un bellezón. Suele saltarse las normas de la sociedad y todo lo hace por amor.

A medida que nos acercamos a los años 20 y 40, el físico masculino más codiciado es el elegante. Esto me hace reflexionar: parece que los gustos sobre el ideal de hombre van cambiando en paralelo a la historia de la humanidad.

Comedia romántica

Este subgénero de la romántica es uno de mis preferidos.

Cuando la trama de una novela se centra en la relación amorosa y todo lo que sucede es una desgracia divertida tras un malentendido más divertido todavía, estamos frente a una comedia romántica.

Lo que sucede en ella es un montón de situaciones absurdas que te arrancan carcajadas.

Sucede en nuestro tiempo y considero que un alto porcentaje de estas novelas parten del cliché de enemies to lovers. Algo de divertido debe haber en pelearse con los guapos.

Dentro de este mismo subgénero se encuentra el chick-lit, que es todavía más específico. Sucede también durante nuestra época, son un cúmulo de divertidas desdichas pero con la particularidad de que la protagonista (siempre es una chica) suele tener los problemas típicos de una mujer de treinta y pico años: no tiene éxito en el trabajo, menos todavía en el amor y suele trabajar en oficinas. La sociedad le exige que sea madre, pero ella ni siquiera puede cuidar de sí misma. Vive en una gran ciudad y suele preocuparse por estar divina de la muerte (o sea, perder peso o ir a la última moda).

Un gran ejemplo de chick-lit, de hecho se dice que fue el primer libro de este sub-subgénero de la romántica es Bridget Jones, de Helen Fielding.

Novela romántica-erótica

A veces confundimos la erótica con la romántico-erótica.

Para que una novela se considere como tal, debe de existir en su trama un equilibrio entre los momentos románticos y los del «mete-saca». Es habitual encontrar reseñas en las que las lectoras o lectores no han quedado del todo satisfechos porque esperaban una cosa más salvaje (es que la romántica-erótica no tiene por qué serlo) o que esperaban menos movimiento sexy porque todo el rato se dedican a lo mismo y que no ven el amor por ningún sitio.

He leído muchísima novela romántico-erótica y estoy de acuerdo en que lo mucho cansa y lo poco aburre.

Así que, si tienes en cuenta que quienes buscan romántica-erótica son personas que buscan lo mejor de ambos mundos, triunfarás.

Un par de ejemplos de este subgénero:

Novela romántica juvenil / new adult

Estas novelas tienen como característica hablar sobre cómo nace el amor en una pareja de la misma edad, esa en la que son adolescentes o que no hace mucho que han entrado en la adultez.

Sí, esa tierna edad a la que casi ninguna volveríamos porque oye, con cuarenta se vive mejor.

Normalmente son novelas que hablan del primer amor, de cómo se lidia con esos sentimientos cuando todavía los personajes no saben nada del mundo o lo saben casi todo porque han tenido una vida de mierda.

Romántica feelgood

Son esas novelas que te dejan con una sensación de calidez en el pecho y en las que te encantaría entrar a vivir, al menos una temporadita. Todo en ella es acogedor, amable. Son libros, como yo digo, que te abrazan y te dicen: «ven aquí, hermosa; yo cuido de ti durante este ratito».

Las relaciones entre los personajes carecen de profundidad puesto que no se suele entrar en dramas o bagaje emocional. Lo habitual es que se den condiciones idóneas alrededor de la trama: un amor a primera vista que parece real y para siempre, un lugar precioso y accesible en el que la prota puede vivir, un trabajo que le llega porque una persona superamable se lo ha ofrecido… Todo es idílico y puede sonar aburrido, pero hay momentos en la vida en que una novela así es como una tirita en un corazón roto.

Fantasía / Paranormal

¡Buah! Aquí… Aquí solo hay vampiros, para mí.

¡No, es broma! Aceptamos un montón de monstruos y seres muertos más, pero hay que admitir que a sexy no les gana ninguna otra criatura del averno.

No voy a proponer ninguna lectura sobre ellos, porque ya conocemos Diario de vampiros, Crepúsculo y esas maravillas que un día nos dejaron en puro éxtasis.

Sin embargo, voy a hablarte de una mezcla explosiva de subgéneros: monster romance.

El monster romance es un sub-subgénero que lo peta en Estados Unidos (¿dónde, si no?). La trama se centra en la relación amorosa (y normalmente erótica) entre un monstruo y una humana.

Cuando digo monstruos, me refiero a monstruos en todo su amplio catálogo: desde el mismo diablo a un orco. Incluso a Jack, ese de la cabeza de calabaza.

En estas novelas se suelen entremezclar varios subgéneros: el erótico, el fantástico y puede que hasta el histórico. Un coctel de ingredientes realmente explosivo. Yo no me he atrevido a meterme en ese berenjenal, pero la primera vez que oí hablar de ese subgénero, fue de la mano de Adriana Freixa y fue porque mostró este libro en concreto.

De momento no siento deseos irrefrenables de meterme ahí, así que si lo has probado, nos dejes en comentarios tu opinión al respecto. O si decides probar, que vuelvas y nos cuentes cómo ha ido el experimento.

Suspense romántico

Aquí se entremezclan la novela negra o policiaca y la romántica, siendo ambos géneros igual de importantes en la trama.

Las historias hablan de investigaciones, crímenes y pruebas forenses. Y entre unas y otras, se forja un amor inesperado que, probablemente, el solitario o la solitaria detective (o policía) no buscaba.

Lo bonito de los subgéneros de la romántica

Que se pueden mezclar todos con todos.

Quizás a la vez no, sería caótico crear una novela feelgood en la que la prota tuviera sus momentos eróticos pero cuquis con un señor con cuerpo humano y cabeza de cuervo. Vaya, no soy capaz ni de imaginarlo, así que nasty de plasty lo de escribirlo.

Pero si te sientas a desgranar las novelas que lees cada mes, verás que caben varios de estos subgéneros de la romántica a la vez.

Crepúsculo es fantasía, pero también new adult (aunque él tenga ciento y pico años). Y así, si vas tirando de los hilos, verás que incluso en tus novelas hay diferentes subgéneros a los que agarrarte.

Espero que este artículo te haya servido de ayuda, o al menos te haya parecido entretenido.

Ahora te dejo, que voy a ver qué estoy escribiendo ahora mismo. Aunque sea la tercera, no tengo claro el sub-sub-subgénero.

Me encantaría que nos dejaras en comentarios si a ti te costó encontrar ese apellido que le faltaba a tu novela al parirla.

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